La web literaria de Francisco Sánchez
Pasión por los libros
Lapsus linguae, error lingüístico o tropiezo cometido al hablar. Un guiño irónico, en una página sobre literatura, a la imposibilidad de alcanzar la perfección, por mucho que aspiremos a ella. La escritura, como todo en la vida es un camino, no un destino. Y como tal es mejor recorrerlo con pausas, disfrutando cada (buen) momento, vivificándonos ante los retos, saliendo continuamente de nuestra zona de confort. Y sobre todo compartiéndolo, tendiendo puentes, en un diálogo ininterrumpido sobre las cosas humanas y divinas, sobre nuestras miserias y nuestras grandezas, nuestros miedos y nuestras esperanzas. Compartir, la única forma de crecer como personas.

Lapsus linguae es también una alusión al concepto japones Wabi-sabi, que hace referencia a la belleza de la imperfección, de la impermanencia y de lo incompleto.
Hace unos días una amiga japonesa me enseñó una palabra nueva, Kotodama o kototama, literalmente ‘palabra espíritu/alma’ se refiere a la creencia japonesa de que los poderes místicos residen en palabras y nombres. Las traducciones incluyen «alma del lenguaje», «espíritu del lenguaje», «poder del lenguaje», «palabra poderosa», «palabra mágica» y «sonido sagrado». Para mí, este es un ejemplo perfecto de la delicadeza y profundidad del pensamiento y la cultura japoneses. Gracias a esta conceptualización me hago todavía más consciente del poder la palabra, de cómo podemos utilizarla para crear un mundo mejor, para tender puentes, para crear más comprensión y dar más amor. O de todo lo contrario. Y ¿qué mejor para un escritor que descubrir el alma del lenguaje, la magia de las palabras, los sonidos sagrados, para crear esos mundos nuevos que todos deseamos habitar?
